" Cosas veredes, Sancho" citan cada vez a Don Quijote diciéndole a su fiel escudero, aunque en ningún lugar de la novela de Cervantes el ingenioso hidalgo pronuncia tales palabras. Sin embargo, "cosas veredes" sí podemos nosotros decir hoy al examinar las actuaciones de Rafael Aragunde como Secretario del Departamento de Educación, sobre todo la decisión más absurda, antidemocrática y perjudicial para la educación puertorriqueña de que se tenga noticia, la suspensión sumaria de 18 maestros y maestras de la escuela superior Muñoz Rivera, de Utuado. Jamás ningún Secretario (a) de educación, ni aún en momentos de paros o huelgas , había incurrido en semejante irracional conducta.

Estamos ante una persona que se había ganado legítimamente una posición de respeto y prestigio en el ámbito académico e intelectual de Puerto Rico por su dimensión como filósofo, sus escritos y sus ejecutorias como Rector del Recinto de Cayey de la Universidad de Puerto Rico. Hoy, lamentablemente, Aragunde es una triste figura más en el lapachero politiquero en que Puerto Rico se ha convertido. Atrás, lejos ha quedado el filósofo, extraviado su pensamiento una vez claro y preciso en la vorágine politiquera que arropa a nuestra sociedad.
Cuando Aragunde fue nombrado Secretario de Educación pensé que había sido un acierto del Gobernador tal designación. Su récord así me permitía pensar. Además, tuve la oportunidad de conocerlo y compartir con él cuando diseñó y coordinó una propuesta relacionada con la enseñanza de las Ciencias Sociales y yo participé de la misma como representante de la facultad de dicha disciplina en el Recinto de Utuado de la Universidad de Puerto Rico. De esa experiencia nació mi aprecio y respeto intelectual por él.
Todavía cuando tomó ciertas decisiones poco después de iniciar su administración, las cuales recibieron críticas de algunos sectores, continué pensando que era la persona idónea para la posición. Pero los desaciertos continuaron sumándose y mi convicción acerca de su idoneidad comenzó a debilitarse. Sin embargo, aún quería seguir pensando que era el secretario ideal.
Hasta que se doblegó sin disimulo ni timidez ante la intransigencia nacida de la incapacidad intelectual y la pequeñez emocional de dos o tres personas cuya única motivación es adelantar estrechas agendas politiqueras. Lo siento Aragunde, el respeto y el aprecio se acabó.
La Escuela Superior Luis Muñoz Rivera está reconocida como una de las escuelas públicas más prestigiosas de Puerto Rico gracias a la excelencia de una facultad que no solamente está sólidamente preparada sino comprometida incondicionalmente con su magisterio. Los maestros(as) suspendidos(as) han dedicado largos años a la educación, no son advenedizos. Su preocupación no es, como para aquéllos cuya prioridad son los intereses partidistas, si el presupuesto hay que cuadrarlo a machetazos para dar la apariencia de que todo está muy bien, de que éste es el mejor de los mundos posibles. Lo verdaderamente importante para ellos(as) es que sus estudiantes puedan continuar recibiendo la educación de excelencia a la que han estado acostumbrados durante muchos años.
Aquí fue donde el filósofo extravió la mirada. La perdió en la indecisión entre el ser o no ser. Y con ese extravío no sólo perdió él, perdió la educación puertorriqueña que recibió un golpe verdaderamente bajo de quien se suponía la mantuviera en alto. Y siendo, alegadamente, Aragunde un Hostosiano, quiero recordarle las palabras del Maestro: "No ve quien tiene vista, sino quien sabe emplearla; no oye quien tiene oídos, sino quien sabe aplicarlos". Todavía está a tiempo de corregir un grave error que lo perseguirá durante toda la vida y manchará para siempre la que hasta hoy había sido una limpia reputación de educador e intelectual.
A los(as) compañeros(as) maestros(as) quiero, además de expresarles mi solidaridad incondicional, exhortarlos a que, como siempre ha sido su signo, continúen dando cátedra como los verdaderos maestros, desde Sócrates, lo han hecho: con el ejemplo. Por que ésta es una oportunidad única para enseñar a los jóvenes en qué consiste la verdadera democracia. Citando a la escritora española Monserrat Roig: "La democracia no se aprende en el Parlamento, sino en casa; ser demócrata no es una actitud política, es una actitud ante la vida".
5 comentarios:
Excelente artículo. Gracias por tu solidaridad.
Les invito a leer el blog: http.maestrosdeutuadosuspendidos.blogspot.com y aportar sus comentarios
Hola Pedro
Me tomé la libertad de reenviar este documento al Nuevo Día a las secciones Caza Noticias y Cartas del Lector a ver si se interesan. Te felicito por el escrito y tu solidaridad con tus compañeros.
Pedro:
Saludos. Gracias por tu solidaridad.
Creo que sería bueno publicar tú artículo en el siguiente blog:
http://maestrosdeutuadosuspendidos.blogspot.com
att.
Lauramir Rivera Velez
Pedro!
Espero que estes bien. Me fascinó tu artículo!
Hola:
Espero esto pueda ser publicado en los períodicos de mayor circulación en el país. Excelente y pa'lante siempre.
Maritza- Mayaguez PR
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