
Acabo de ver y sentir una excelente película titulada "Un día sin mexicanos", del director Sergio Arau(quien lo hereda no lo hurta, dice el refrán; es hijo de Alfonso Arau, reconocido director mexicano, creador, entre otras, de "Como agua para chocolate").
Esta película es de 2004 y tiene hoy más vigencia que nunca , con el disparatado plan del ilegal presidente Bush para construir un muro real entre México y los Estados Unidos.
Sin duda es una película muy cargada políticamente pero no podía su tema ser abordado de otra manera. Aunque no sólo California fue territorio mexicano, también lo fueron Texas, Arizona, Colorado, Nuevo México, es en el gran estado del oeste de Estados Unidos donde la fuerza trabajadora de miles de ciudadanos nacidos en México o de ascendencia mexicana contribuye a hacer de la economía de dicho estado la número uno de la nación y la octava economía de todo el planeta.
Pero el racismo y el etnocentrismo de amplios sectores de la sociedad norteamericana impulsa la construcción de un muro que materialice el que ya existe cultural, social, económica y políticamente alrededor de millones de seres humanos por el sólo hecho de ser "latinos" o "mexicanos", aunque haya 40 países con diferentes lenguas y culturas en estas tierras americanas. Porque América es, aunque ellos no lo sepan, mucho más que los Estados Unidos de América. Y Puerto Rico también.
"Un día sin mexicanos" podría parecernos a nosotros una historia lejana, hasta inverosímil. Pero si la vemos alejándonos de los estereotipos, no nos resultará difícil adentrarnos en la historia y sentir que ese mismo muro que rodea a los mexicanos en las que una vez fueron sus tierras de alguna manera aísla también a los nuestros allá. Y, peor aún, podría algún día extenderse a la geografía isleña. Porque el llamado "melting pot" es excluyente y nosotros, los puertorriqueños, de alguna manera también somos mexicanos.
Esta película es de 2004 y tiene hoy más vigencia que nunca , con el disparatado plan del ilegal presidente Bush para construir un muro real entre México y los Estados Unidos.
Sin duda es una película muy cargada políticamente pero no podía su tema ser abordado de otra manera. Aunque no sólo California fue territorio mexicano, también lo fueron Texas, Arizona, Colorado, Nuevo México, es en el gran estado del oeste de Estados Unidos donde la fuerza trabajadora de miles de ciudadanos nacidos en México o de ascendencia mexicana contribuye a hacer de la economía de dicho estado la número uno de la nación y la octava economía de todo el planeta.
Pero el racismo y el etnocentrismo de amplios sectores de la sociedad norteamericana impulsa la construcción de un muro que materialice el que ya existe cultural, social, económica y políticamente alrededor de millones de seres humanos por el sólo hecho de ser "latinos" o "mexicanos", aunque haya 40 países con diferentes lenguas y culturas en estas tierras americanas. Porque América es, aunque ellos no lo sepan, mucho más que los Estados Unidos de América. Y Puerto Rico también.
"Un día sin mexicanos" podría parecernos a nosotros una historia lejana, hasta inverosímil. Pero si la vemos alejándonos de los estereotipos, no nos resultará difícil adentrarnos en la historia y sentir que ese mismo muro que rodea a los mexicanos en las que una vez fueron sus tierras de alguna manera aísla también a los nuestros allá. Y, peor aún, podría algún día extenderse a la geografía isleña. Porque el llamado "melting pot" es excluyente y nosotros, los puertorriqueños, de alguna manera también somos mexicanos.
1 comentario:
Vi la película hace algunos semestres en la universidad. La propuesta me voló la cabeza, la idea la encontré excelente, y como lente para mirar lo que sucede en Ese País es interesantísima. Sin embargo, creo que la resolución, no de la desaparición de los mejicanos, sino de la trama de la protagonista, que casi es secundaria, fue demasiado lígera, y podía tener mucho más potencial.
Mas, como dije, ese detalle es casi secundario a la propuesta como tal.
Sergio
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